Cuando los libros hablan (o cantan)


Sin duda estás receptiva. Lees "Viajero por Azar", la historia de dos personas leyendo el mismo libro, en la misma cafetería, a la misma hora, se miran, se hablan. De alguna forma te hablan a tí.
Existen personas mágicas. No hablo de amor, amistad, ni rollos. Es algo más. Son tus luciérnagas particulares, con las que guardas un secreto todopoderoso (nada puede con eso).
Viajaba entonces, por azar, leyendo a Murakami, cuando algo me sobresaltó. ¡Aquel personaje me hablaba a mí! ¡Me ponía el consejo esperado en bandeja! ¡Me decía verdades como puños sobre mí que creía saber sólo yo! Me enseñó una norma que ya no podré olvidar jamás:

"Si te encuentras con que debes elegir entre una cosa que tiene forma y otra que no la tiene, elige siempre la que no la tiene. Ésta es mi norma. Siempre que he chocado contra un muro la he seguido, y creo que a la larga me ha dado buenos resultados. Aunque haya sido duro el momento de aplicarla".
Enmudecí.
Ahora, sólo me falta el valor.

1 comentario:

Helene Hanff dijo...

No hay nada como sentir que lo que lees ha sido escrito úncamente para ti. Eres especial. Y el valor aparece de repente, sin buscarlo.
Siento que caminamos de la mano. Ya ves, después de tantos años, hermanita, me siento más cerca de ti que nunca.