cuerpos en movimiento

(Les quatre jambes, Roland Topor)

"¡He matado a un ciervo! ¡Maldita seaaa! ¡Yo adoraba a los ciervos!"

(Alguien berreaba sobre su fatídico paso por la carretera del viejo Alvin –Una historia verdadera–)

Nos movemos, irremediablemente el paso del tiempo descubre todo, no es posible esconderse, inevitablemente matamos al ciervo. Teorizamos sobre la naturaleza cíclica de nuestra condición humana, no sin a veces envidiar la quietud de las piedras, esas malditas despreocupadas. Nos movemos irremediablemente. Conocemos que cada subida contiene la posibilidad de una caída, y seguimos moviéndonos, y subiendo, y cantando, sabiendo que la condición de todo viaje implica un regreso, pero aun así jugamos. Como dijo Cioran, si hubiera sido Arquitecto, hubiera construido un templo a la Ruina. Lo haría, sin duda lo haría.

En mi experiencia reciente leyendo un libro de Vila-Matas he aprendido a perseguir pájaros. Mira al cielo y persigue un pájaro hasta que dejes de verlo. Desea que vaya donde tú querrías ir en ese mismo instante, piensa hasta dónde o hasta quién quieres que llegue volando, y llegará. Ahora persigo pájaros, y sé que llegan donde yo deseo que lleguen.
¿Existe mayor movimiento que ese?

Luka (mata ciervos y persigue pájaros)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero si tu odias a las palomas!!!!!!!!!
Jajajaajja

xeli

• Luka • dijo...

jejeje!!
pero estos pájaros son portadores del secreto, XE!