- Leer a Vonnegut -


Leer a Vonnegut es como cruzar una puerta mágica, es ascender a otro nivel. Cuando terminas un libro suyo piensas que si este buen hombre hubiera predicado algún tipo de religión le rendirías culto seguro. Y de alguna forma a eso huelen sus libros, tienen todos ese halo de dimensión-a-parte, de lo-nunca-visto-antes, que te fascina y estrecha tu relación directa con su autor.

Mi tercer libro suyo, Cuna de Gato, me ha producido un impulso descontrolado y ahora sólo tengo ganas de coger la lista de todos sus libros y leerlos todos, seguidos si pudiera ser, como si me los quitasen de las manos. Matadero y Sirenas se encuentran ya en mi top –si es que tengo un top–, pero tras Cuna de Gato se confirma mi sospecha de que cada cosita que este señor haya escrito va a procurarme una suerte de levitación instantánea que merece incluso dedicar un estante solo para todos sus libros.

"La forma de un Karass es tan libre como la de una ameba". Me gusta. Un término que Kurt me envía en forma de señal, porque no hay mejor forma de definir las cosas que nos rodean que identificándolas con un término que aperece en el libro que lees, de repente. Los miembros del Karass de cada persona no se eligen, no siempre son tus amigos más cercanos, aunque lo maravilloso es cuando coincide. Son los vínculos superiores que te unen a otros seres por razones de engranaje (no hay rueda sin eje).

Y no me gusta menos el concepto contrario: granfalloon, para definir a todas esas personas que creen tener conexión con otras por identidad, por ser de un mismo pueblo, de una misma religión, etc. Es un falso Karass. El Karass es fractal, aleatorio, simbólico, real. Y repito, no lo eliges.

Y este es un momento de mi vida en el que estoy atenta no, atentísima a mi Karass (le solía poner otros muchos nombres, pero este jamás). Lo doy todo por los miembros de mi Karass. Todo.

Yo, me hago Bokononista ya.

-Luka-

pd. No he querido destripar más detalles del libro. Así está bien, pero…
¿ve el gato?
¿ve la cuna?

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