Kubla Khan, Coleridge y Borges



KUBLA KHAN OR A VISION IN A DREAM

Pocas cosas he leído que me hayan enamorado hasta el punto de la obsesión. El caso de Kubla Khan me persigue constantemente. Muchos días antes de dormir pienso en esta historia y me duermo mejor que si contase ovejas.

Parto de la base de que, por supuesto, adoro a Borges y todo lo que escribe. Para mí es el gran maestro, el absoluto número uno, al que jamás me cansaré de leer. Como siempre digo: a Borges siempre se vuelve; de Borges es dificil salir.

Partiendo de eso, he aquí la historia de Kubla Khan.

Kubla Khan es un poema escrito por Coleridge que toma su nombre del emperador mongol y chino, Kublai Khan (1215-1294), y en la primera línea se menciona un palacio que fue efectivamente construído por orden de este emperador. Este hombre pudo tener relevancia internacional porque Marco Polo habla de él en una de sus obras, donde afirma que llegó incluso a ser consejero de Kublai.

En 1797, según nos cuenta Borges, Coleridge se vio obligado una noche a tomar un hipnótico debido a una indisposición, y el sueño lo venció tras la lectura de un libro de Purchas, historiador inglés, que contaba la edificación de un palacio por orden de Kublai Khan, el emperador cuya fama en Occidente procuró Marco Polo. Debido a un supuesto consumo de opio, Coleridge empieza a tener visiones en su sueño que se le representan claramente en palabras y despierta con la sensación de que le ha llegado o ha compuesto en sueños un poema de unos trescientos versos. Lo recordó y pudo transcribir un fragmento pero se vio interrumpido por una visita inesperada de alguien que le obligó a dejar el poema inconcluso. Todo estos sucedía en 1797, pero no sería hasta 1816 cuando, gracias a Byron, se publicó este poema de Coleridge.

Y aquí viene lo bueno. Copio exactamente lo que dice Borges en su relato "El Sueño de Coleridge":

Veinte años después de su publicación, apareció en París, fragmentariamente, la primera versión occidental de una de esas historias universales en que la literatura persa es tan rica, el Compendio de Historias de Rashid ed Din, que data del siglo XIV. En una página se lee: "Al este de Shang tu, Kubla Khan erigió un palacio, según un plano que había visto en un sueño y que guardaba en la memoria". Quien esto escribió era visir de Ghazan Mahmud, que descendía de Kubla.

Es decir:

Un emperador mongol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica se derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio. Confrontadas con esta simetría, que trabaja con almas de hombres que duermen y abarca continentes y siglos, nada o muy poco son, me parece, las levitaciones, resurrecciones y aparciones de los libros piadosos.

El resto, elegir creer que fue una coincidencia del azar o que, efectivamente, el movimiento de alas de una mariposa lejana sí puede producir algún tipo de efecto al otro lado, es algo que corresponde a cada uno.

Del palacio sólo quedaron ruinas y del poema apenas pudieron rescatarse 5o versos. Borges, Byron y otros muchos quedaron encandilados por este caso. Y yo duermo pensando en él muchas noches. La circularidad del tiempo, el eterno retorno. Es bonito pensar que sí existe, hasta que alguien demuestre lo contrario.

Luka

2 comentarios:

Otro loco dijo...

I'm bursting out of the ocean...

AZAHAR dijo...

estoy totalmente deacuerdo contigo pienso en la circularidad del tiempo, pero como el espiral del tiempo donde se regresa siempre a ese punto de partida y regreso, hasta que se demuestre lo contrario como dices, nos volveremos a encontrar quizas por otro medio pero por el mismo canal...