Bucles temporales


"Existe una historia de ciencia ficción, ambientada en un futuro a unos doscientos años de nuestros días en que el viaje en el tiempo es ya una realidad, la cual ahbla de un crítico de arte tan fascinado por la obra de un artista neoyorquino de nuestro tiempo que decide viajar en el tiempo para conocerle personalmente. Sin embargo, descubre que el pintor es un miserable borracho que llega a robarle la máquina del tiempo para viajar al futuro. Solo en nuestro mundo, el crítico de arte pinta todos los cuadros que le fascinaron en su tiempo y que precisamente le movieron a viajar al pasado… Esta historia mistifica con tinte psicótico el círculo de la economía simbólica, en el que el efecto precede a la causa, es decir, la crea retroactivamente. Recuerden la precisión con que Borges formuló la relación entre Kafka y sus múltiples precursores, desde los autores de la antigua China a Robert Browning:
«La idiosincrasia de Kafka está presente en menos o mayor grado en cada uno de estos textos. Sin embargo, si Kafka no hubiera escrito, no podríamos percibir esa idiosincrasia. Es decir, ésta no existiría. […] El hecho es que cada escritor crea sus propios precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro.» (J. L. Borges, Otras Inquisiciones)


Slavoj Zizek
(El bucle temporal del acto)


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